SIN ESPERANZAS

brunoesposito@telefonica.net.pe

El enemigo está adentro. No es un enemigo externo. Está junto a nosotros porque durante muchos años se habló ingenuamente que el «básket era una familia» cuando era todo lo contrario. La familia no puede tener sujetos que se autoflagelen para su propio beneficio. No menos de 20 años estamos exhibiendo un nivel paupérrimo, arrimados en el continente donde no le ganamos a nadie.
Esto es bueno explicar. Brasil, Argentina, Uruguay y Venezuela nos miran muy por encima. Su nivel está lejísimo. Paraguay ha tenido destellos como el sudamericano del 93 y su calidad está por encima de nosotros. Chile lo propio. Ecuador si hace una selección de Guayaquil estamos sonados, quizás jugando con Quito la cosa podría ser algo más pareja. Queda Colombia cuyas referencias son también superiores a las nuestras. Bolivia tiene triunfos aunque parezca mentira en choques con Perú.
El enemigo duerme entre nosotros. El enemigo es el Estado y sus jerarcas que no han movido un dedo para solucionar los problemas internos de la FPB, ocasionando con ello el virtual aniquilamiento de un deporte que ni siquiera tiene una línea de alarma en los medios informativos. El IPD pudo hacer mucho más, interesarse, interiorizarse en sus avatares, en vez de nombrar «comisiones reorganizadoras» reñidas por antonomasia con los estatutos de FIBA.
Y por supuesto están en ese lote un grupúsculo de «dirigentes» que usó el básket para beneficio propio e incrementar su destrucción.
Hoy Alberto García, ex secretario general de FIBA Américas, escuchará el caos vía skype para darse cuenta in situ de lo que está ocurriendo en el Perú. Lo vió años atrás cuando visitó Lima y hoy se lo imagina, en todo caso, se lo han contado. Don Alberto abra bien los ojos y tenga muy paradas las orejas, la cosa está para correr. Aquí se lo decimos de corazón: estamos sin esperanzas.

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