MALA ONDA

brunoesposito@telefonica.net.peA fines de la década de los 70 se produjo en el baloncesto peruano algo inédito. Se creó la Liga Mixta de Básketball de Lima que tuvo a su cargo las dos ramas. Es decir, las dos ligas existían, pero se habían fusionado en una sola. Los varones, cierto es, ganaron mucho más protagonismo y casi de inmediato se autorizó la incorporación de jugadores extranjeros que le dieron un particular brillo a la competencia de la Superior. Las damas no despegaron con facilidad.Con ese pasaporte aparecieron clubes renovados caso Universitario de Deportes, Deportivo Field, Defensor Lima.

En la primera división la mayúscula sorpresa fue Alianza Tigre (nombre comercial de Alianza Lima) que demoró muy poco en subir. Se trataba de inversiones sin retorno, porque el espectáculo no sabía llevar gran público. Derechos de televisión eran sólo para el fútbol y quizás el boxeo. El escenario de juego se ubicaba en una zona lúgubre e inhóspita como el Puente del Ejército cuyo coliseo estaba al borde del Río Rímac, a la espalda del estadio San Martín de Porres.

La «U» trajo varios americanos, uno fantástico: Dino Robertson que hizo las delicias de miles de hinchas. Los medios cubrían el evento, informaciones amplias en dos emisoras con transmisión en directo, espacios destacados en los diarios y la teve que no se quedaba a la zaga. Cada fecha era un lleno de bandera, algo más de 2 mil espectadores, la reventa agarró vuelo y las colas para el ingreso eran de varias cuadras. Algo inverosímil.

Recordar esas épocas de oro nos hacen replantear el desastre por el que pasamos hoy. Antes se pudo y se sacó adelante el básket. Por ahora no creemos que haya humo blanco con una dirigencia fétida y mala onda. Necesitamos fumigar ese ambiente.

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