JUAN ANGEL GOMEZ TRANSITA HACIA LA ETERNIDAD

Escribe: PEDRO GARCIA GAROZZO

Nos dejó quizá el último gran referente de la más fecunda etapa de la historia del periodismo deportivo contemporaneo: JUAN ANGEL GOMEZ, el infatigable conductor, narrador, docente, maestro de generaciones.
Comentabamos internamente con el querido compañero Gaspar Anibal Noguera que su amor a la profesión y su contracción al trabajo no conocian de limites, al tiempo que en épocas de grandes coberturas de eventos que requerian un seguimiento más intenso y permanente, transformaba su oficina en su casa y allí vivia, comía, dormía, se aseaba y seguia dandole acelerador al máximo a la tarea.
Traigo a esta recordación, como Gaspar, que mucho estuvo a su lado durante años de tarea, lo recordó esta mañana al enterarse de la triste noticia:
«Se fue un grande de verdad. Juan Ángel Gómez, excelente Periodista y gran amigo. Ya queda en la historia del periodismo deportivo. Fuerza y cristiana resignación a su familia. Paz en su tumba maestro».
Coincido plenamente con los conceptos vertidos por Gaspar. Excelente Periodista, con mayúsculas, excelso comunicador. Y tambien amigo, siempre dispuesto a tender la mano a quien lo precisaba. Actuamos juntos en diferentes coberturas polideportivas en el pais y el exterior, porque esa fue una tónica especial que impuso a su labor. Era un perfeccionista a la máxima potencia. Recuerdo que surgió la cobertura del match Francia-Paraguay en Marsella por la copa Davis, fuimos juntos a tomar un curso intensivo de francés con el profesor Cristaldo.
Jamás retaceó apoyo a los mal llamados deportes menores, que dan las alegrias mayores dandole tiempo, espacio y dedicación altamente profesional tanto en radio como en televisión donde mantuvo ciclos más que exitosos, primero en Canal 9 y luego en el 13.
Fue fundador y director de la primera entidad dedicada plenamente a la enseñanza (el IPEP).
Abrió un camino por el que hoy transitan numerosos periodistas deportivos.
Como la colega Sara Nuñez, nos comentaba desde su puesto de trabajo en el Hospital de Clinicas, donde en la ultima medianoche se produjo el deceso de Juan Angel abrumada por la impotencia amte las necesidades extremas con las que golpean esas ultimas puertas los comunicadores: «No deberiamos terminar así los periodistas».
Es realmente triste.
El coche fúnebre saldrá de la casa paterna a las 10 y 30 horas de Don Bosco y Piribebuy y de ahí se dirigirá al cementerio de la Recoleta, portón 2, donde reposan los restos de su hermano Carlos Alberto, fallecido el 1 de setiembre de 1987 en pleno apogeo de su sobresaliente tarea de relator y periodista.
Que diferentes son las circunstancias. A Carlitos lo acompañó una multitud aquella gris mañana de su seplio. Hoy seguramente Juan Angel, irá a su encuentro envuelto en la soledad a la que nos obliga este nuevo modo covid de sobrevivir.

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