FALTÓ EL GORDO

Lo malo siempre es noticia. Por lo tanto, no fue la excepción lo sucedido el viernes pasado en los alrededores del Estadio Nacional cuando llegaba el bus trayendo a la delegación de Universitario para jugar ante Academia Cantolao al reinicio de la Liga 1, la cual nuevamente quedó paralizada por los bochornosos sucesos de ese día. Fue primera plana en todos los medios del país.

Los más conspicuos seguidores cremas organizaron tanto desmadre que alguien dijo que faltó el gordo. Y si que es cierto. Con el gordo la cosa habría sido completa y permitiría recordar sus mejores épocas cuando vivía a expensas del club crema, cuando mandaba asaltar la boletería de la tribuna norte en pleno clásico, o cuando se planificó el incendio del bus del club Cristal a la salida del estadio Lolo Fernández. 

Ni la FIFA, ni la Federación podían con él, porque el gordo era cosa seria. Las suspensiones fueron meras anécdotas porque hacía lo que le daba la gana. Los cavernícolas habrían estado felices de verlo otra vez formando parte de la barra norte de donde salió muy joven y estar a la altura de las circunstancias en semejante desorden callejero en pandemia nacional.

Imaginarse el aniversario 96 de la «U» sin el gordo no era lo más deseable. Había que reivindicarlo una vez más. Ya está.

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