COMUNEROS Y PROTAGONISTAS QUE YA NO ESTÁN

Escribe: PEDRO GARCIA GAROZZO

Hace 71 años, nacia un escenario que pasaría a ser un símbolo del deporte asunceno y una vergüenza que sigue condenando por su impropia actitud hasta hoy al Estado Paraguayo que en época de la dictadura de Alfredo Stroessner, expropió indebidamente y enterró literalmente el coliseo que tansformó y convirtió en una triste plaza, que al menos conserva el nombre histórico aún sin ser ya estadio: Comuneros.

Su dueña de entonces que hasta la fecha sigue reclamando sin éxito sus justificados derechos ante un insensible gobierno nacional, (la Confederación Paraguaya de Basquetbol), lo construyó para albergar al primer campeonato sudamericano oficial de cualquier deporte realizado en el pais, el continental de baloncesto masculino, que se celebró entre el 21 de abril y el 7 de mayo de aquel año. El certamen lo ganó Uruguay en forma invicta. Paraguay quedó ultimo, pero consiguió algo más valioso que un eventual triunfo en una cancha: hacer prender en la afición nacional, el afecto hacia este hermoso deporte.

Por ello, por las festividades de un nuevo aniversario de la fundación de Asunción, se presentó en el Comuneros, una de las poderosas expresiones del basquetbol charrúa, campeón continental de selecciones apenas tres meses atras en ese mismo recinto: el club Atléico Stokolmo de Montevideo que cumplió una serie de presentaciones amistosas, ante un aforo extraordinario, que generaba el imán de atracción de la todavia muy joven pero ya pujante disciplina en el pais. Habian pasado apenas doce años de la disputa de la primera competencia oficial masculina y recien empezaban a jugarse los torneos femeninos (ese año fue campeón de damas, el club Libertad).

En los archivos de Corporación Deportiva Fenix, de puño y letra de su fundador Pedro Garcia Arias, está registrada en su cuaderno de Efemerides esta cita: «Hoy, 18 de agosto de 1949, en su segunda presentación en el estadio Comuneros, el CA Stokolmo de Monte4video, Uruguay, venció a El Trebol 23 a 21 (primer tiempo 10 a 4). Referees: Elizeche y Ramos. Preliminar: Deportivo Manduvira 9 Presidente Hayes 5».

En la actualidad sorprenden esas cifras que eran mas que usuales en una época en la cual, imperaba la antigua y desaparecida regla de retención de pelota sin limite alguno, lo que posibilitaba que los jugadores de un equipo que iba al frente en el marcador, retuvieran todo lo posible el balón, con pases y marchas que describian un «numero ocho» a lo largo y ancho de la cancha por interminables minutos. Basta demostrarlo con los triunfos logrados por Uruguay para ser campeón invicto en el sudamericano de aquel año (34-26 a Brasil, 35-34 a Chile, 32-21 a Perú y 25-19 a Paraguay).

El cargamento de nostalgia que impregna esta crónica es tambien ilimitado como el recurso de ese «numero ocho» que rompía cronómetros. Hoy ya no están protagonistas como el celebre club El Trebol (originalmente Ferrocarril) que justo a Rowing y Olimpia protagonizó los primeros grandes clásicos del baloncesto masculino nacional. Deportivo Manduvirá, que tenia su cancha en Ayolas entre Piribebuy y Humaitá, desapareció de los cuadros de la CPB y de la Federación Paraguaya de Voleibol. Y Presidente Hayes, dejó de jugar al basquetbol hace tiempo, no sin antes, brindar a este deporte y al pais, figuras monumentales como los hermanos Echagüe (Gualberto, Nunila y Dionisia, estas campeonas sudamericanas de 1962). En cambio, en Uruguay sigue firme el Stokolmo, en un pais donde se le da al deporte el real valor que representa.

Hoy se cumplen 71 años del acontecimiento que evocamos. El próximo 4 de noviembre, se conmemorarán 43 años del ultimo espectáculo deportivo que se celebró en su polideportiva pista de asfalto: desafío de tenis que Guillermo Vilas (Arg) le ganó a Ion Tiriac (Rou).

A partir de ahi comenzó un via crucis interminable. Hoy se sigue gestionando un resarcimiento que es más que justo y se reclama con toda razón, al amparo (?) de dos fallos de la Corte Suprema de Justicia. Ojalá que alguna vez, nuestras autoridades tengan oidos para escuchar lo que han preferido hasta hoy olvidar, incluso haciendo basura la regla de oro juridica de Kelsen y colocando a la odiosa Ley del Ñembotavy en la cúspide de la pirámide legal.

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