Opinión

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horaciogaliano

El Club Olimpia está en lo más alto del básquet continental, de la Liga Sudamericana. Saca pecho y da la cara por un Paraguay que, en éste deporte, sigue siendo pobrísimo, castigado y atrasado.
¿Quién confiaba en El Decano? Salvo, ellos mismos. Dirigencia, cuerpo técnico, plantel, sus familiares y algunos aficionados.
Lo concreto y seguro es que nadie absolutamente podría presagiar que en los tres encuentros, Olimpia iba a vencer a todos sus adversarios por una diferencia mayor a 15 puntos en la altura de cuatro mil metros de Potosí, Bolivia.
Resultados favorables 93 – 72 (Portoviejo ecuatoriano) 82 – 60 (Regatas Lima) y 73 – 91 (al anfitrión Calero). Líder del grupo B, marca de 3 / 3, puntaje perfecto y clasificación.
Tenía que pasar un equipo a la siguiente fase. Y ese fue el cuadro paraguayo.
Sinceramente no sabemos cómo le irá en semifinales, pero ya está. Aunque ese ya está no es sinónimo de conformismo. Por el contrario, debe entenderse que el equipo de Juan Pablo Feliú hizo lo impensado por muchos y logró lo más difícil. El enano, le dicen, pero tiene una capacidad enorme, es gran responsable de haber convertido en real lo casi imposible.
Ahora, del 9 al 11 de noviembre, en Río de Janeiro, ante Flamengo, Pinheiros paulista y Estudiantes de Concordia, Argentina. La parada es doblemente más complicada por el nivel de los tres rivales que tendrá.
Sin embargo, la hazaña de Potosí es, primero que nada, para tener de recuerdo el material de los juegos ganados. Segundo, para mostrarles esta proeza a los nietos. Y tercero: Para que quede ratificado que Javier Enrique Martínez Miranda es un ejemplo _para la sociedad paraguaya_ de exportación. No en vano estuvo en el exterior durante 15 años y al más alto nivel.
Así se planifica. Así se juega. Así se gana. Así un equipo y un grupo humano se reinventan. En situaciones para nada normales.
Entrando al parquet con profesionalismo, amor propio y unos huevos gigantes. Acá se pasan la toalla para secarse el sudor. O el líquido para hidratarse entre ellos. Allí hicierontocorré el bendito tubo de oxígeno.
Asistencia elemental y determinante que de nada hubiera servido o incidido si estos jugadores no tenían lo que les sobra: Esa ilusión de no quedarse en todo lo verdaderamente importante que ya conquistaron. Trabajan para ganarte. Se rompen el alma para ganarse a sí mismos.
El Olimpia pertenece a un básquet en el que, en medio de la competición en Potosí, nos desayunamos una foto borrosa de un pre-seleccionado masculino de mayores, con 24 integrantes que no sabemos quién convocó. Ni quién permitió que se publicara a través de la siempre activa, actualizada y selectiva fanpage de la Confederación Sudamericana de Básquet, que tiene un sitio web de la gran…, pero cuya última actualización data del día en que Olimpia logró su primer título (1937).
Nada más irrespetuosa e inoportuna esa nómina. La mayoría de la plantilla franjeada representará la base de este seleccionado de cara al clasificatorio del Mundial 2019.
Pero no figura el orientador. Asumimos que será Juan Pablo Feliú. Según dice el pie de página, mañana se iniciarán los entrenamientos.
En el listado están incluidos todos los considerados Jugadores Top, por ende, ocupando plaza de extranjeros en cada uno de sus equipos. Parece, honestamente, un lance que se tira con ellos la CPB.
¿Sabés lo que es hacerles jugar a estos señores como foráneos en nuestros torneos y después convocarles a la Selección?
Y… estamos en Paraguay, es la respuesta.
Jugaremos en lo que resta de 2017 dos fechas. Una en La Rioja, Argentina, y otra ante Uruguay. Pero al no haber aquí un parquet flotante o algunos de los requisitos mínimos y fundamentales establecidos por FIBA, cederemos a Los Celestes la localía. Vale decir que, de entrada, ya resignamos chances deportivas.
Copio y pego la frase:
Y… estamos en Paraguay, es la respuesta.
Capaz y con esto que escribo ya no aparecés para morderme con ningún gerente. Ya no tengo ninguno.
Es que también hay que considerar cosas así. Es el país en el que cuando no te dicen todo el tiempo, en todo lugar y a toda hora: Genio, monstruo, extraterrestre, animal, fuera de serie, capo, ídolo, único, ¡Qué jugador!, corrés el riesgo de conocer cuán afilados pueden estar la dentadura y los colmillos de algún prójimo.
Mientras tanto, ¡Paraguay! Qué bien se lee y suena.
¡Olimpia de Paraguay!
Cómo luce y figura en lo más alto de Sudamérica.
lAO
 
 

Sí: Olimpia de Paraguay

El Club Olimpia está en lo más alto del básquet continental, de la Liga Sudamericana. Saca pecho y da la cara por un Paraguay que, en éste deporte, sigue siendo pobrísimo, castigado y atrasado.

¿Quién confiaba en El Decano? Salvo, ellos mismos. Dirigencia, cuerpo técnico, plantel, sus familiares y algunos aficionados.

Lo concreto y seguro es que nadie absolutamente podría presagiar que en los tres encuentros, Olimpia iba a vencer a todos sus adversarios por una diferencia mayor a 15 puntos en la altura de cuatro mil metros de Potosí, Bolivia.

Resultados favorables  93 – 72 (Portoviejo ecuatoriano) 82 – 60 (Regatas Lima) y 73 – 91 (al anfitrión Calero). Líder del grupo B, marca de 3 / 3, puntaje perfecto y clasificación.

Tenía que pasar un equipo a la siguiente fase. Y ese fue el cuadro paraguayo.

Sinceramente no sabemos cómo le irá en semifinales, pero ya está. Aunque ese ya está no es sinónimo de conformismo. Por el contrario, debe entenderse que el equipo de Juan Pablo Feliú hizo lo impensado por muchos y logró lo más difícil. El enano, le dicen, pero tiene una capacidad enorme, es gran responsable de haber convertido en real lo casi imposible.

Ahora, del 9 al 11 de noviembre, en Río de Janeiro, ante Flamengo, Pinheiros paulista y Estudiantes de Concordia, Argentina. La parada es doblemente más complicada por el nivel de los tres rivales que tendrá.

Sin embargo, la hazaña de Potosí es, primero que nada, para tener de recuerdo el material de los juegos ganados. Segundo, para mostrarles esta proeza a los nietos. Y tercero: Para que quede ratificado que Javier Enrique Martínez Miranda es un ejemplo _para la sociedad paraguaya_ de exportación. No en vano estuvo en el exterior durante 15 años y al más alto nivel.

Así se planifica. Así se juega. Así se gana. Así un equipo y un grupo humano se reinventan. En situaciones para nada normales.

Entrando al parquet con profesionalismo, amor propio y unos huevos gigantes. Acá se pasan la toalla para secarse el sudor. O el líquido para hidratarse entre ellos. Allí hicierontocorré el bendito tubo de oxígeno.

Asistencia elemental y determinante que de nada hubiera servido o incidido si estos jugadores no tenían lo que les sobra: Esa ilusión de no quedarse en todo lo verdaderamente importante que ya conquistaron. Trabajan para ganarte. Se rompen el alma para ganarse a sí mismos.

El Olimpia pertenece a un básquet en el que, en medio de la competición en Potosí, nos desayunamos una foto borrosa de un pre-seleccionado masculino de mayores, con 24 integrantes que no sabemos quién convocó. Ni quién permitió que se publicara a través de la siempre activa, actualizada y selectiva fanpage de la Confederación Sudamericana de Básquet, que tiene un sitio web de la gran…, pero cuya última actualización data del día en que Olimpia logró su primer título (1937).

Nada más irrespetuosa e inoportuna esa nómina. La mayoría de la plantilla franjeada representará la base de este seleccionado de cara al clasificatorio del Mundial 2019.

Pero no figura el orientador. Asumimos que será Juan Pablo Feliú. Según dice el pie de página, mañana se iniciarán los entrenamientos.

En el listado están incluidos todos los considerados Jugadores Top, por ende, ocupando plaza de extranjeros en cada uno de sus equipos. Parece, honestamente, un lance que se tira con ellos la CPB.

¿Sabés lo que es hacerles jugar a estos señores como foráneos en nuestros torneos y después convocarles a la Selección?

Y… estamos en Paraguay, es la respuesta.

Jugaremos en lo que resta de 2017 dos fechas. Una en La Rioja, Argentina, y otra ante Uruguay. Pero al no haber aquí un parquet flotante o algunos de los requisitos mínimos y fundamentales establecidos por FIBA, cederemos a Los Celestes la localía. Vale decir que, de entrada, ya resignamos chances deportivas.

Copio y pego la frase:

Y… estamos en Paraguay, es la respuesta.

Capaz y con esto que escribo ya no aparecés para morderme con ningún gerente. Ya no tengo ninguno.

Es que también hay que considerar cosas así. Es el país en el que cuando no te dicen todo el tiempo, en todo lugar y a toda hora: Genio, monstruo, extraterrestre, animal, fuera de serie, capo, ídolo, único, ¡Qué jugador!, corrés el riesgo de conocer cuán afilados pueden estar la dentadura y los colmillos de algún prójimo.

Mientras tanto, ¡Paraguay! Qué bien se lee y suena.

¡Olimpia de Paraguay!

Cómo luce y figura en lo más alto de Sudamérica.

 

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horaciopicPost partido inconcluso Olimpia - Sol de América en Pedro Juan Caballero se abre un sinfín de situaciones dignas de ser analizadas.

Cuando Marco Trovato dice esto no es fútbol, se queda hiper corto. En realidad es un atentado al civismo, a la sociedad sana. Al recién nacido. Al de la tercera edad. En definitivas, a toda la gente que todavía hay y que llora de alegría ante un triunfo y de tristeza cuando las cosas no salen.
Al decir que tomará medidas inmediatas y que con esto se produce una ruptura en la relación con la pésimamente mal llamada barra organizada, desde este espacio de opinión se augura que la fumigación y exterminio incluyan un deporte como el básquet.

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opinion2A más de veintemil kilómetros de distancia, en la lejana Australia, el boxeo mundial fue sorprendido por un resultado impactante este viernes 6 de octubre de 2017: el experimentado Caesar Amonsot, filipino de origen, nacionalizado australiano, campeón de la Región Oceania de la Asociación Mundial de Boxeo, diez años invicto, que nunca había perdido en el Melbourne Pavillion de Flemington, donde hizo más de un tercio de su carrera, cayó derrotado por KOT en el 4o asalto ante los puños del paraguayo Carlos (Carpi) Portillo, campeón nacional super ligero.

El resultado amén de inesperado para los expertos y entendidos, representa uno de los triunfos más memorables de la historia del boxeo paraguayo.

Su protagonista, un infatigable luchador de los rings y un perseverante y dedicado habitante del gimnasio, encaró el combate con la seriedad requerida pese a un casi total descreimiento en nuestro tan peculiar ambiente pugilistico, con apoyo practicamente nulo y superando diversos escollos que podrían desalentar a los más optimistas.

Fue muy dificil afrontar el impacto del fallecimiento de su gran hacedor, otro incansable luchador como fue el profesor Juan Crisóstomo Riveros. Carpi ya no tuvo la continuidad de combates que con no poco esfuerzo propiciaba su maestro como matchmaker en el club Olimpia. Pero jamás bajó la guardia. Luchó con la huérfana familia Riveros para que no se cierre el gimnasio Vicente Scavone del club decano del futbol, adonde vino a trabajar como profesor Felix "Alacrán" Nuñez. Y siguió adelante. Cuando se le necesitó para ir al preolimpico, pese a no haber combatido con normas AIBA no rehuyó el compromiso. Fue y le hizo gran combate al ucraniano Volodymyur Matviychuk. Perdió por puntos, pero le ganó claramente un round y dejó muy buena impresion pese a la derrota. 

Sabiendo que podría llegar la oportunidad de una segunda salida al exterior y esta vez incluso en otro continente, siguió preparandose con ahinco. Consiguió que el polideportivo Osvaldo Dominguez Dibb reabra sus puertas al boxeo despues de un año del fallecimiento del profesor Riveros, el 2 de junio pasado. Y protagonizó la pelea estelar, venciendo por puntos al argentino Cristian Hernan Osorio.

Primero le ofrecieron una presentación en Australia, por el cetro que ahora es suyo, ya en julio pasado. Carpi no aceptó porque exigió viajar con su entrenador, Félix Núñez. Amonsot entonces enfrentó al argentino Martín Enrique "La Bomba" Esocbar el 14 de julio ultimo. Conservó la corona en un match nulo que quedó sin fallo en sus primeros tramos debido a un choque de cabezas.

Radicado en Australia, Amonsot venia de doce presentaciones invictas en el Melbourne Pavillion. Carpi lo destronó infligiendole su primer contraste en territorio australiano en su presentación número 13. Sus otras derrotas las habia experimentado en Indonesia, Filipinas y Estados Unidos.

En Box Rec, ya figuraba una próxima pelea de Amonsot para el 18 de noviembre en una eventual siguiente defensa. Ahora quedó cancelada, al menos para él. Empresarios australianos ya le ofrecieron a Carpi hacer entonces la primera defensa de esta flamante corona. Pero tambien hay una oferta proveniente de Rusia, que tiene en el ranking mundial AMB de setiembre a un boxeador clasificado cuarto (Eduard Troyanovsky).

La lejana Australia y la grata Melbourne, que fue testigo ya de una hazaña del deporte paraguayo cuando en este mismo mes de 1988 la selección paraguaya de futbol de salón ganó su primer titulo mundial, otra vez marca un hito en la historia en este caso del boxeo nacional.

Carpi, su protagonista, disfruta del momento más importante de su vida, de su victoria suprema.

Así como cayó el coloso Brasil frente a nuestra albirroja en aquellas tierras, hace 29 años, otro gigante y crédito local en este caso (Amonsot), corrió la misma suerte ante los puños vigorosos de un guerrero guaraní. Y aunque el mundo esté sorprendido hoy como ayer por el destronamiento de sólidos campeones, la historia de vida que exhibe este guapo deportista paraguayo, demuestra como se puede reeditar con éxito, la victoriosa imagen de David sobre Goliat.

Corporación Deportiva Fénix

cocha2017

Niní, Mujeres reales!

bolivarianosstamarta2017