Opinión

Mar19Feb 2019
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Bruno EspositoEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Domingo era el día señalado. Kukín enfundado en los colores de uno de los tantos equipos que defendió en el país estaba esperando la hora para salir al campo y lucir su terrible gambeta, para desairar a los más pintados defensores. Y si era con los tradicionales colores del Sport Boys, el club de sus amores, era lo mejor que le podía suceder a Carlos Flores, amante de una vida desenfrenada y llena de temeridades que lo llevaron siempre a estar al borde del precipicio.
Domingo era el día señalado para que las familias fueran al estadio con la única intención de gozar con el juego del volante chalaco, capaz de mandar a la porra a los árbitros y dirigentes (sí que lo hizo y varias veces) o deleitarse con el exquisito juego de uno de los más encumbrados valores que en la década del 90 aparecían en escena, jugador endiablado que le costaba estar en buen estado atlético para lucir a plenitud.
Domingo era el día señalado para que Kukín cerrara los ojos para siempre y que hoy el Callao y el país lamentan su muerte apresurada sólo a los 44 años de edad, luego de una vida plagada de irresponsabilidades e insensateces, cuando desperdició el afecto de Kiko Mandiotti, presidente de la Academia Cantoalo de llevarlo a su hogar en La Punta para que viviera en un ambiente distinto, lleno de afecto, y sin los riesgos de la calle que tanto gustaban a Flores.
Domingo era el día señalado por adición cuando se embarcó en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez llevado de la mano del profesor Luis Zacarías, preparador físico primero y luego convertido en empresario, que decidió colocarlo en el fútbol austríaco, donde duró muy poco tiempo por su mal carácter y tendencia, quizás incipiente en aquel entonces, a no respetar los códigos de convivencia que un club exige.
Domingo era el día señalado para que terminara esta historia de un jugador que pudo llegar a ser grande si se lo hubiera propuesto, porque era a todas luces un predestinado, sin vueltas que darle, capaz de hacerse un lugar entre los mejores. Queda como ejemplo de vida la necesidad que se comprenda que es indispensable hacerse profesional desde el primer momento si es que uno apunta a cosas importantes. En ese sentido vivimos un caso doloroso para las generaciones jóvenes que anhelan convertirse en figuras en el fútbol, a estar muy atentos que sólo sumando acciones de respeto y disciplina se pueden hacer realidad los anhelos de cada quien. No hay otra forma.

Lun18Feb 2019
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Me escribe un viejo amigo José Senén Alonso, español él, afincado en el Perú hace un montón de años y empedernido hincha de Alianza Lima para decirme que muchos otros nombres se podrían añadir a lo escrito en mi última columna. Comienza mencionando al "Mago" Juan Valdivieso, quien adquirió fama cuando el equipo blanquiazul hizo una gira por Chile en la década del 40. Cómo diablos volaba el "Mago" capaz de evitar los goles más increíbles. Ello me lleva a anotar la egregia figura de Guillermo Delgado "El León de José Díaz" cuya presencia en la zaga era vital para evitar contratiempos en el arco. Delgado, erguido y soberbio como pocos, dueño de una estampa única, jugaba en la época de tres defensores y que debían enfrentar a cinco delanteros. Años después pasó a las filas de Centro Iqueño para hacer pareja de área con otro grande, Adolfo Donayre. Los albos de la Calle Monzón fueron los campeones de la temporada 1957 y ganaron fama como la "Sombra Blanca" de Alianza Lima.
Don Juan, ya retirado en la década del 70, ocupaba una butaca en tribuna de Occidente, para seguir la programación completa. Alejado de los medios de comunicación su intención era hasta pasar desapercidido.
Senén me dice: sabes que una vez a Pelé le preguntaron quien era el jugador que mejor lo había marcado, y "El Rey" no dudó en señalar al "Conejo" Víctor Benítes. El "Conejo" militó en varios planteles italianos como la Roma, el Inter, Venecia, y se consagró campeón intercontinental de clubes. Alianza estaba entonces en un momento de estrellas superlativas como los hermanos Gómez Sánchez, Juan Joya, Emilio Vargas, Guillermo Barbadillo para más tarde pasar al fulgurante tránsito de Claudio Pizarro que sigue brillando en el fútbol alemán haciendo goles por doquier.
Todos los compositores y cantantes criollos de nuestro país le rinden homenaje al club de La Victoria. No hay voz del criollismo que no se refiera a Alianza Lima el "Equipo del Pueblo". El eximio compositor Augusto Polo Campos a las pocas horas de la tragedia de Ventanilla en 1987 escribió una composición en recuerdo del equipo caído, cuyo espíritu llega al fondo del alma.
El sentimiento blanquiazul está muy enraizado en la población del país. Como lo decíamos hace un par de días atrás no entramos en disputas respecto de que club tiene la mayor hinchada en el país, que en todo caso se discute sólo con Universitario de Deportes. El tema merece un punto y aparte. Lo cierto y real es que los victorianos ocupan un lugar en el corazón de la afición desde hace 118 años.

Sáb16Feb 2019
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Bruno EspositoEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

En la víspera, Alianza Lima ha celebrado sus 118 años de fundación. Un 15 de Febrero de 1901 apareció en escena el club de La Victoria para convertirse rápidamente en uno de los más populares del medio. Claro está que para los seguidores blanquiazules no es suficiente decir aquello de "uno de los más populares" en virtud que la pugna es histórica con su rival de enfrente: Universitario de Deportes. La cosa la dejamos allí y no hablemos más del tema.
La jornada más triste de Alianza Lima no es precisamente cuando en la década del 30 perdió la categoría y fue a jugar en la segunda división, en el viejo campo de El Potao en el Rímac. Sin duda que el trance de mayor gravitación es aquel fatídico 8 de Diciembre de 1987 cuando el equipo volvía de jugar en Pucallpa un partido por el torneo profesional y el vuelo fletado cayó a poco de arribar al Callao. El fokker se llevó los sueños de una promoción fantástica que meses atrás había jugado la Copa Libertadores de América con Waldyr Pereyra "Didi" como su director técnico, eran todos jóvenes y con futuro confirmado, de una generación cuya principal figura era el potrillo Luis Escobar.
Murió también en las aguas de Ventanilla otro personaje con trayectoria de éxitos. Nos referimos al entrenador Marcos Calderón que el año 1975 llevó a Perú a consagrarse campeón sudamericano de la versión Copa América, amén de una decena de títulos locales con el mismo club grone, Universitario de Deportes, Sport Boys y Sporting Cristal. Calderón era un referente de lo que tiempo después comenzó a imperar: temperamento inflexible, profesional exigente y respetado por jugadores y dirigentes. No era un tipo fácil.
Sin duda si se trata de identificar al jugador más representativo de Alianza Lima tendríamos que remontarnos a un tema de edades. Los hinchas más veteranos de seguro seguirán mencionando a Alejandro Villanueva en tanto que las versiones de medio siglo se inclinen por Teófilo Cubillas y Pedro Perico" León, artífices de nuestra clasificación al Mundial de Méjico 70 y figuras del equipo peruano en la cita azteca.
Luego en la hora presente, pese a que nunca vistió las sedas íntimas como profesional, aparece Paolo Guerrero cuya ligazón con el club viene de familia y de las divisiones menores, por lo que si algún día se retirara jugando en el Perú ya se sabría a que club iría.
La conmemoración le ha permitido debutar en el Apertura de la Liga 1 ganando a Sport Boys del Callao por 3 a 0. Pudo ser más corto el marcador porque los rosados trataron el balón hasta mejor que los dueños de piso en Matute. Pero lo que siempre gobierna. Se impone el que convierte los goles y esta vez los tres puntos se quedaron en el plantel del argentino Miguel Angel Russo.