Opinión

Dom3Feb 2019
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Columna de Bruno Esposito

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No es el comentario político del momento de lo que sucede en el hermano país de Venezuela. Quisiéramos que ese drama terminara ya.
Hablamos de la selección vinotinto sub 20 que está haciendo una nueva demostración de su buen fútbol en el sudamericano de Chile y donde encabeza la tabla de posiciones de la fase final. El viernes derrotó a Brasil por 2 a 0 y se acerca a clasificar al Mundial de Polonia donde tendrá grandes chances si nos atenemos a lo que exhibe en canchas chilenas.
Jugó un magnífico partido, especialmente Hurtado y Sosa. Hurtado fue el autor de los dos goles, el primero una acción exquisita personal que lo pone por todo lo alto en el torneo. Sosa es un socio vital en las pretensiones del cuadro granate listo para seguir derrumbando rivales  en el continente. El scracht se presentó como un equipo inferior, muy distante de lucir un juego atildado más bien confirmando que Brasil especula demasiado en estos certámenes. No gusta de ninguna manera.
Venezuela tiene un proceso que goza de prestigio porque viene desde años atrás, se ha estructurado y desarrollado en forma silenciosa, no ha habido gran despliegue periodístico y sus jóvenes integrantes han superado cualquier adversidad frente al deterioro del país, que cada día tiene mayores problemas que deben afectar al grupo que dirige Rafael Dudamel. Todo indicaría que los jugadores están inmunizados de todo aquello que rodea a la sociedad venezolana, capaz de hacer un equipo sólido y con nítidas expectativas de ratificar el subtítulo mundial del 2017 en Corea del Sur.
Pero lo más destacado es el número de elementos que militan en clubes del exterior, pese a que a esas edades juveniles en otras latitudes, como sería nuestro caso, no hay jugadores que fichan por clubes fuera del Perú. El fútbol llanero tiene hasta ocho elementos sub 20 que militan en instituciones foráneas donde al margen de la experiencia adquirida, se habitúan a un régimen de vida con más responsabilidades y obligaciones, frente a una realidad relajada y sin compromiso que nos imaginamos sería el fútbol doméstico venezolano.
Lo que sucede en ese país no es hecho aislado. Ya tiene una secuencia valiosa y que debemos saludar como positiva y alentadora por donde se le mire. A ponerse en guardia frente a lo que está aún por llegar con la selección sub 20 y sus réditos en la escuadra de mayores porque Venezuela asoma en la ruta para convertirse en un protagonista de peso, sin intermitencias, por lo tanto, nunca más llamada la cenicienta o el patito feo de la competencia. Son los nuevos tiempos para el balompié de la tierra de las misses.

Sáb2Feb 2019
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Columna de Bruno Esposito

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Ya tenemos un club peruano eliminado de la Copa Libertadores de América (edición 2019) que se juega desde Enero pasado. Si bien Real Garcilaso venció por 2 a 1 en el Cuzco a Deportivo La Guaira no le alcanzó por cuanto el cuadro celeste había perdido en Caracas por 1 a 0 y en virtud de ello, el gol de visita de la escuadra venezolana le sirvió para avanzar a la etapa inmediata.
Leído así el primer párrafo podría parecer la descripción común de un partido más del torneo interclubes. Sin embargo habría que revisar las circunstancias en que Garcilaso dejó escapar la posibilidad de facturar 350 mil dólares por la clasificación y de esa manera entender el terrible error cometido, ahora se le denomina blooper, del zaguero Gustavo Dulanto quien al resbalarse en el mediocampo propio permitió al ataque rival recuperar el esférico, llegar al área a José Balza, y marcar en la valla de Ricardo Farro cuando los relojes marcaban los 10 segundos finales del tiempo adicionado. Es decir, la conclusión estaba allí.
Siempre se ha dicho y es una verdad de perogrullo, por lo tanto es tonto reiterarlo, que el juego se acaba cuando el juez hace sonar el silbato y no antes, ni después. Y de acuerdo a esa vieja premisa Real Garcilaso pretendió dormir el cotejo en sus minutos finales luego de haberse puesto en ventaja con un cómodo 2 a 0, sin advertir que cualquier descuido podría determinar un descalabro lo que sucedió cuando las manecillas del cronómetro se acercaban al final final.
Como suele ocurrir en el fútbol peruano nuestros representantes dejan temprano la Libertadores y se refugian siempre en las mismas explicaciones en cuanto a la necesidad de reforzar el plantel con elementos experimentados, a los que no acceden por falta de presupuesto.
Esta vez esa argumentación resultaría pueril porque Dulanto debió posesionarse de mejor forma del balón cuando no le acechaba ningún jugador venezolano y entonces a esta hora se estaría hablando de un triunfo inapelable para los colores cuzqueños y su inserto en la siguiente fase.
Ahora es el turno de los otros tres clasificados el campeón Sporting Cristal, el subcampeón Alianza Lima Lima y el tercero en discordia FBC Melgar, cuyas huestes se alistas con denuedo ante la fecha de su debut.
Sabemos de la calidad de los antagonistas en el torneo que esperan a los connacionales, caso de River Plate que se enfrentará a Alianza y cuya sola presencia en Lima garantiza una taquilla muy jugosa para el club victoriano. Pero no se trata de la estatura de los rivales, más bien de lo que se trata es mostrar que se puede sacar un buen resultado cuando la mente está puesta en el juego hasta el último segundo. Eso no se puede olvidar.

 

 

Vie1Feb 2019
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Columna de Bruno Esposito

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Con el mayor desparpajo y sangre fría, Agustín Lozano, presidente de la FPF en reemplazo del encarcelado Edwin Oviedo, ha ofrecido declaraciones al diario "El Comercio" que causan asombro y repudio, por cuanto demuestran como la dirigencia carece de valores morales cuando asumen alguna responsabilidad mayor y se aprovechan de los cargos para su propio beneficio.
Lozano procede de la Liga Departamental de Lambayeque, donde radica. Sin embargo cuando llega a Lima para atender cosas propias de su responsabilidad federativa no ha encontrado mejor hogar que la Videna, echando mano a las habitaciones que se emplean para la concentración de las selecciones de menores, donde además se aloja con toda su familia. Desayuno, almuerzo y cena incluídos. Pobre Lozano no tiene para pagarse un hotelito, quizás un hostal por San Luis, y decide hacer uso de los bienes públicos para su propio beneficio, lo que si bien podría hacerlo sólo por emergencia, por un acto de transparencia debería exhibir la factura por los servicios que la brinda la FPF y no recibirlo como huésped menesteroso.
Seguramente si eso le habría sucedido a Manuel Burga hasta ahora estarían escuchándose las voces de protesta y los comentarios de los medios empecinados en destrozar a quien ocupara la presidencia por más de diez años y que salió bien librado ante la justicia norteamericana, que no encontró razón para declararlo culpable. Los doce jueces de la sala fallaron unánimemente en los Estados Unidos.
Burga ha sido la piñata de diarios supuestamente serios y columnistas rabiosos, muchos de ellos calichines y principiantes del periodismo, sin ningún recorrido ni experiencia, que crearon alrededor de su persona, un sujeto de baja catadura moral cuando Burga Seoane era un tipo con errores repetidos en sus decisiones, aunque no calificado como un pillo, por más campaña aniquiladora que periodistas por montones urdían en contra de él, asestando golpes cada momento y en toda circunstancia.
Lo que hemos leído de Lozano, que por supuesto no ha sido desmentido, pone de relieve que cada día estamos peor en materia de la dirigencia deportiva y creemos en otros campos de la vida pública. Ejemplos tenemos por doquier. Por supuesto que nadie ha dicho esta boca es mía cuando se trata de condenar semejante frescura del titular de la federación que sería muy conveniente propiciar una colecta pública esta vez para pasarle los viáticos que no le alcanzan.