Opinión

Mar2Oct 2018
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Columna de Bruno EspositoEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Se ha hablado mucho en estos días sobre la situación de la Federación Peruana de Fútbol porque hace unos meses el Congreso de la República, seguramente influenciado con el logro de clasificar al Mundial de Rusia, dictaminó una ley que extendía el mandato de Edwin Oviedo hasta el 2020, cuando en Octubre del presente año debería haber un relevo en la conducción del ente federativo.
De por medio la FIFA ha emitido un pronunciamiento en el sentido que si acaso el parlamento nacional resuelve derogar ese instrumento legal, podría recaer una sanción al fútbol peruano, en pocas palabras, inhabilitarlo y dejarlo como un "organismo paria".
A esta altura hay que señalar, por un lado, el apresuramiento que cometió el Congreso de la República al extender el mandato de Oviedo por un período adicional de dos años y en segundo término, la necesidad que el cuestionado presidente deje el cargo a través de una renuncia voluntaria, lo que sería una utopía al considerar que en circunstancias de graves acusaciones por sus relaciones con la justicia peruana, de esto hace sólo semanas, Oviedo no mostró ningún atisbo de dejar la silla presidencial.
Lo grave de todo esto es que Ricardo Gareca fue muy claro cuando renovó contrato, demandando tranquilidad para su trabajo y separar la trigo de la paja. Lo que pretendía el coach, y lo pretende a la fecha, es que los asuntos dirigenciales no se inmiscuyan en los temas futbolísticos. Como habrá sido de contundente que cuando fue presentado a mediados de Agosto, Oviedo ni se apareció por la Videna conde está la sede de la FPF.
Hoy se está en una cierta incertidumbre y eso no es bueno.
Hay que reflexionar en torno a nuestra situación ante el organismo máximo del fútbol mundial. No queremos sinsabores, ni medidas sorpresivas, lo que que anhelamos los peruanos es que Gareca pueda trabajar con confort y a plenitud, sin que nada lo pertube.
Por lo dicho, estimamos que lo más aconsejable sería que el actual presidente, por el bien del país, deje el cargo y se convoquen a elecciones de acuerdo a los estatutos de la federación.

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Habíamos hecho mención en un artículo anterior lo que nos parecía, por un lado, adecuado y oportuno, que tuviéramos una nueva infraestructura en materia de escenarios deportivos con ocasión de los Juegos Panamericanos de Lima.
Lo que dejamos entender en sus líneas finales es que hay muy malos antecedentes en materia de la protección y cuidado de las inversiones, porque simple y llanamente, la dirigencia estima que su labor termina con el evento en sí y la rendición de cuentas, cuando de lo que se trata es que haya una total preocupación para saber que en el futuro, cómo esos escenarios no van a ser depredados.
Nuestra realidad indica que somos muy tropicales y hasta cierto punto, efectistas, dejamos que el tiempo se nos recuerde por la gestión, pero no cumplimos con la otra parte del libreto. Quién protege lo que se invirtió ?, Cómo hacemos para evitar que esas facilidades que se están construyendo sean de verdad, el legado, en este caso, de la organización de los Juegos Panamericanos ?
Lima se renueva y si la capital peruana en materia de nuevos escenarios cobra una dimensión superlativa, no es para que haya abandono y el malhadado deterioro de canchas, pistas atléticas, coliseos, etc., para que en unos años, entonces, comencemos a lamentarnos.
La formación de un patronato, medida que muchos han propugnado, no tuvo los resultados aparentes en ocasiones precedentes.
Aquí lo que se requiere son acuerdos transversales, comenzando por el Poder Ejecutivo representado por el Instituto Peruano del Deporte y el Comité Organizador de los JJPP (COPAL), la Municipalidad Metropolitana de Lima (entidad a la que le dieron su organización) y un organismo privado que bien podría ser una universidad para que haciendo un esfuerzo conjunto se preserve su valor y uso en el tiempo.
No estamos para perder lo invertido.
Da que hacer que Lima con tantas necesidades postergadas en educación, salud, seguridad ciudadana se pueda dar el lujo de echar a perder lo que ha sido el más grande presupuesto de la historia deportiva del país en materia de infraestructura.
Estamos a la espera que esto se produzca. Y se debe producir con muchísima anticipación. Tomar decisiones in situ, con los juegos a plenitud, sería un suicidio.

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Hace ya cuatro años, cuando el 11 de Octubre del 2013, Lima fue elegida sede de los JJPP del 2019, ceremonia acontecida en Toronto, José Quiñones en aquel entonces presidente del Comité Olímpico Peruano y principal propulsor de esta magnífica gestión, se deslizó la idea de compartir escenarios con el Callao, es decir, con nuestra Provincia Constitucional.
No faltaron voces de gentes que discreparon con aquello en el entendido que el Callao, si bien es cierto tiene fronteras geográficas con la capital de la república, representaba otro territorio de aquel asignado por la hoy desaparecida Organización Deportiva Panamericana (ODEPA). Incluso cabe recordar que el principal terminal aéreo del país está en el Callao y no en Lima, me refiero al Aeropuerto Jorge Chávez.
Con la designación de Carlos Neuhaus al frente del COPAL, esta propuesta tomó cuerpo y el Callao se ha convertido más allá de su importancia como sede complementaria para los Panamericanos del año entrante, en un privilegiado de las obras de infraestructura que podrían convertirlo en una apetecible zona para grandes eventos en el mediano y largo plazo.
En primer término, COPAL se encarga a la fecha de la modernización de la Villa Deportiva Regional en la avenida Guardia Chalaca, un gran centro deportivo multiuso para una serie de disciplinas que data desde la década del 90, y que será empleado a plenitud a partir del 26 de Julio del 2019 para los Panamericanos.
En paralelo lo que llaman el "legado" de los Panamericanos para el Callao, básicamente la reconstrucción plena y total del antiguo Estadio Telmo Carbajo, en Bellavista, enclavado en una zona con incidencia social de baja consideración, otorgando con ello un feliz crecimiento de la autoestima.
El Carbajo lleva el nombre de un ícono futbolístico del club Atlético Chalaco, nacido en el siglo XIX, era muy reconocido por la afición del puerto. No hubo mejor homenaje que darle su nombre a aquel escenario que fue el único en pie durante décadas en el pasado. El estadio, si se puede llamar así a ese campo de juego, había sido declarado inhabitable varias veces, con tribunas semidestruídas, con un gramado en el que el sol caía en la tribuna principal (se construyó al revés), con servicios higiénicos a la miseria, hoy aparece como una codiciada joya que pronto estará para el disfrute de la comunidad del Primer Puerto de la República.
De eso se trata en diferentes lugares de Lima como Villa María del Triunfo con un espectacular complejo deportivo y la Villa Panamericana para alojar a los atletas en la zona sur de la ciudad de Lima, serán también beneficiadas con estas inversiones del Estado que se anuncian serán entregadas en su totalidad a fines de Marzo próximo.
Pero no todo queda allí, en un siguiente aporte de nuestra parte, queremos hacer referencia a un serio problema que no se aborda con responsabilidad, que se pasa por alto, Que va a suceder con los escenarios después de los Panamericanos y los Parapanamericanos ? Acaso no hay pésimos antecedentes de descuido y abandono luego que el país construyó con tanto esfuerzo, para que se fueran perdiendo en el tiempo ? Cómo está el estadio atlético de Chan Chan (departamento de La Libertad en el norte), construído hace sólo 5 años para los JJBB del 2013 y cuyo campo fue empleado, meses después como cancha de fútbol ?
Nos queda mucho por hacer.

Corporación Deportiva Fénix

baires2018

Niní, Mujeres reales!