Sáb26Ene 2019

Columna de Bruno EspositoEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Venezuela, Bolivia y Brasil en ese orden y desde el 15 de Junio serán los rivales que Perú enfrentará en la próxima edición de la Copa América. En efecto, el sorteo nos favoreció, al parecer, en un grupo accesible y donde, en teoría, podríamos clasificar a segunda ronda, junto al dueño de casa.
Desde ya estamos hablando más de la cuenta y al revisar declaraciones de técnicos y periodistas, algunos extranjeros, comenzamos a temblar por la proclividad que tenemos los peruanos de subestimar a nuestros rivales, y es en esas circunstancias, nos pegan un cachetazo por lo que es necesario reconocer que los vaticinios pueden estar muy lejos de la realidad, en especial, cuando se trata de equipos (caso Perú) que tienen un rendimiento sinuoso, a tal punto que no sabemos con precisión si es que ese día nos toca jugar bien o no.
Esa historia relatada en el párrafo anterior había sido el común denominador de varias generaciones, hasta que se plantó al frente de la selección el argentino Ricardo Garreca sacando de contexto todos esos antecedentes negativos y devolviéndonos la esperanza de triunfos, lo que ocurrió con la merecida clasificación al Mundial de Rusia 2018.
No será fácil la llave que nos ha tocado. Venezuela atraviesa desde hace unos años por un espectacular crecimiento de su seleccionado sub 20, subcampeón mundial, ahora clasificado a la fase final del sudamericano de Chile con tres victorias y la puesta en escena de muy buenos jugadores que seguramente pasarán a formar parte del cuadro de mayores. Bolivia no está entre los equipos que destacan en el continente, su fuerte es cuando lo hace de local en La Paz, pero aún así no debemos confiarnos. Brasil, dueño de píso, tiene muchas ansias de cobrarse la revancha después de esa derrota ante Perú en la última Copa América cuando hubo un gol muy dudoso de Raúl Rui Díaz, que habría convertido con la mano. El scracht que tuvo unas eliminatorias impecables y un mundial desafortunado se alista para ganar la copa en su país.
En conclusión: lo mismo de siempre. Trabajemos pensando en la gran responsabilidad que nos espera. Juguemos con los mejores elementos y con las figuras emergentes que el comando técnico defina, nos imaginamos con la presencia de nuevos jugadores para hacer un recambio generacional tantas veces anunciado. Lo cierto es que no podemos vivir sólo de las opiniones que valoran nuestro fútbol. Los méritos que hemos mostrado en los últimos años deben ser ratificados con buen fútbol y triunfos. Otra cosa es vender humo.