Mié9Ene 2019

Columna de Bruno EspositoEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Con una prensa palpitando el día a día no del deporte, sino del fútbol, es muy lamentable que haya limitada información de los Juegos Panamericanos de Lima que se avecinan a paso firme. No debe molestarnos porque es algo que suele ocurrir entre nosotros, pero valga la pena para señalar porque es hora que ante un evento de tal envergadura miremos todos el deporte con mayor objetividad, sobretodo sabiendo el descomunal esfuerzo que ha hecho el Estado (no el gobierno de turno) en sacar adelante el compromiso asumido en Octubre del 2013.
El privilegio que la ciudad capital se constituya en sede de la décimo octava edición de los juegos nos transmite una sensación única, que creo viviremos en su intensidad cuando estemos ad portas o en pleno desarrollo, quizás no antes y por eso es que gran parte de la prensa especializada no repara aún en las sensaciones exquisitas que tendremos en Lima. En cambio, quienes hemos disfrutado de Juegos Olímpicos en ocho oportunidades, Juegos Panamericanos y Mundiales de Fútbol en menor número, sabemos de su tremenda gravitación anímica y de hacernos vibrar por dentro, pese a que ser consientes que nuestras posibilidades son muy escasas.
Al movilizarnos por Lima, apreciamos el crecimiento diario y vertiginoso de la construcción de la Villa Panamericana en la zona sur, lo impresionante del nuevo Estadio Atlético de San Luis con pista de calentamiento incluída, el Complejo Acuático de la Videna, a lo que se une un impresionante Velódromo con sus gigantescos tijerales en el mismo escenario, la modernización de la Villa Deportiva Regional del Callao, el Estadio de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en fin, tantas cosas que nunca hemos tenido, que las hemos visto sólo cuando tuvimos la dicha de estar en otros países.
Nuestra preocupación es mayúscula porque lo reiteramos: no sabemos que resultado nos espera, nadie quiere bajarles las llantas a la comisión en forma anticipada, pero seamos muy juiciosos en materia de expectativas porque pensar en cosas mayores no corresponde. Y por otro lado, no claudicamos en insistir que necesitamos constituir un patronato que se haga responsable de todo lo que deje COPAL, al saber por experiencia como se echan a perder las inversiones que con tanto sacrifico se hacen en un país con recursos limitados como el Perú.
En este último aspecto estamos muy a tiempo. Buscar acuerdos con instituciones privadas, universidades públicas o particulares, con el único afán de preservar los estupendos escenarios deportivos es algo que nos obliga a exigir celeridad en la dirigencia. Todavía hay mucho por hacer.