Mar8Ene 2019

Columna de Bruno EspositoEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Después de la calma universal de Año Nuevo, comenzaron a hacerse públicas ciertas noticias en el fútbol doméstico, empezando probablemente por la más llamativa, en el sentido que la FPF ha confirmado que tendrá a su cargo la organización de la llamada Liga Profesional de Fútbol y que en ella participarán 18 clubes de la primera división en los torneos Apertura y Clausura, jugándose entre ambos un certamen denominado Intermedio en el que serán convidados de piedra los equipos que actúan en la segunda división.

A todo esto habíamos escrito semanas atrás, la virtual jubilación de la Asociación Deportiva de Fútbol Profesional ADFP con la medida impopular y abusiva que sólo tiene como fundamento la notoriedad del ente federativo cuando clasificó al Mundial de Rusia, lo que empoderó al organismo que ahora encabeza Agustín Lozano tras la reclusión e inmediata separación de Edwin Lozano.
Desde la existencia de la ANA Asociación Nacional de Fútbol Amateur en la década del 40 y luego la ADFP nunca, ni durante la dictadura que vivió el país desde el año 1968 a 1980, a algún iluminado dirigente se le ocurrió quitarle el manejo del fútbol profesional a los clubes que son aquellos que llevan el espectáculo al público en todo el país. Sólo una vez se pretendió que el campeón de la Copa Perú, es decir, Atlético Torino de Talara fuera considerado en la Copa Libertadores de América lo que no prosperó.
La medida ha sido impuesta por la Federación Peruana de Fútbol que, por añadidura, no ha aclarado si la versión de haber dejado pérdidas millonarias por la participación en Rusia 2018 es totalmente acreditada. Y en adición a semejante presunto balance de quiebra, se informó que los clubes no recibirán dinero alguno por cuanto todo se pulverizó entre gastos operativos con millonarios sueldos de sus funcionarios, otro tanto en jugadores, premios y comando técnico, lo que deja en la más grande miseria a nuestras instituciones.
Si esto fuera así habría que preguntarse en que cabeza cabía despedir a gente talentosa y calificada que condujo administrativamente durante años el organismo de la Videna y que siempre entregó recursos a los clubes profesionales, respetando la independencia de la Asociación, aún cuando haciendo modificaciones a las bases de los torneos, eso sí, sin imponer criterios debidamente discutidos.
Empezamos mal el año. Con 18 clubes en el 2019 y un temerario anuncio de 20 clubes jugando la liga en el 2020. No es posible que nuestra Asociación se vea aplastada haciendo trizas el balompié profesional.