Sáb5Ene 2019

 

 

Columna de Bruno EspositoEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Sigue desierta la jefatura del Instituto Peruano del Deporte. Ya hemos terminado la primera semana del nuevo año y sólo hay rumores en torno a quien ocupe tan alto cargo. Esos rumores seguramente se difunden para promover a algún dirigente que quiere convertirse en el llamado a tomar la responsabilidad, después que la obligada dimisión de Oscar Fernández haya dejado a una desconocida Susana Córdova como encargada del IPD.
Lo hemos dicho hace muy poco y lo repetimos con mayores elementos de juicio.
Se apresuró Daniel Alfaro, Ministro de Educación, cuando afirmó que antes de fines de año estaría nombrado el nuevo jefe, en momentos que ni él, ni nadie en el Poder Ejecutivo estaban compenetrados con el problema, que no es tema simple o sencillo de ninguna manera, y que transmite la sensación que no se conoce, ni se domina, la problemática del deporte peruano. O en todo caso que aquellos que aprendieron prefirieron apartarse e ingresar a otros menesteres. Es decir, individuos que los hemos perdido y que volverán.
Es necesario decirlo. Es moneda corriente que se lancen apellidos cuando no se tiene ninguna seguridad. Hasta cuando con este chimento nocivo ??
De otro lado, es lamentable, pero lo aseguramos. No hay gente para asumir esa tarea porque la dirigencia nacional es casi la misma de las últimas décadas. Todo indicaría que así como en la política la renovación se hace a cuentagotas, en el campo deportivo la cosa es muy parecida y cuesta un montón encontrar elementos calificados para promover cambios estructurales, impulsar sustantivas mejoras y definir metas del aparato público deportivo.
Este panorama no es novedad porque los últimos responsables del IPD no han tenido mayor recorrido en el ámbito dirigencial. Hablamos de Saúl Barreda que de apuro reemplazó a Francisco Boza que salió abrumado por las denuncias periodísticas. Barreda estuvo jefaturando el IPD casi tres años. Desde un primer momento se advirtió su capacidad en el manejo económico, terreno desarrollado en una entidad estatal y luego en el organismo deportivo. En cuanto a Fernández, ex atleta, fue presidente de la FPA pero sin expertise llegó al cargo, seguramente por sus buenas relaciones con el gobierno del PPK. Su labor es inexistente.
Se viene otro salto al vacío entonces ... Sería muy lamentable que sigamos apostando a ciegas en personas poco idóneas para labores tan importantes. O que se insista en los recomendados ante el gobierno de turno ... Echamos mano a ex futbolistas, ex deportistas, poco o nada se sabe de la preparación de un dirigente con un mínimo de exigencias y con resultados a exhibir. Así no será fácil avanzar.