Mar13Nov 2018

Columna de Bruno EspositoEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

El Gobierno Militar (dictatorial puede ser el término más adecuado) encabezado por el general EP Juan Velasco Alvarado decidió allá por la década del 70 intervenir también el deporte del país. Es decir, no había actividad que Velasco no tocara. En el Perú estábamos urgidos de cambios de nuestra legislación para hacer que los clubes de fútbol fueran realmente instituciones y no equipitos de barrio, amén de impulsar el deporte amateur que ya en aquel entonces exhibía algunos tibios y primerizos resultados, por ejemplo, en el voley femenino dirigido por el japonés Akira Kato Tanabe.
Teníamos los organismos responsables caso Federación Peruana de Fútbol y la Asociación Deportiva de Fútbol Profesional que reunía a los clubes que jugaban en la época un descentralizado incipiente impulsado por el chinchano Victor Nagaro Bianchi a través de la llamativa Copa Perú. Otto Eléspuru, militar de baja estatura, se convirtió en el Ministro de Educación del régimen velasquista y nombró al primer jefe del INRED, cuyo creador jubiló al Comité Nacional del Deporte. Hablamos del ingeniero Guillermo Toro Lira, un ex basketbolista y que se convirtió en defensor de las ideas trasnochadas del dictador de turno.
Pocos años después Toro Lira fue reemplazado por el empresario Luciano Cúneo que pretendió organizar los Juegos Bolivarianos de 1973 pero no contó con el apoyo de las autoridades de turno. Cúneo era un hombre adinerado, muy vinculado al fútbol profesional y en particular al Defensor Lima de Luis Banchero Rossi.
Lo más llamativo fue que se pensó revolucionar (palabra preferida de JVA) el fútbol profesional obligando a los clubes que tuvieran cuadro deportes, obviamente, tres más después del fútbol. Sin recursos económicos, salvo Sporting Cristal y Defensor Lima financiados por empresas comerciales, y Universitario con Alianza Lima poseedores de un caudal de seguidores, era muy difícil pretender que el abanico de posibilidades se abriera.
Los equipos profesionales tuvieron ideas cómicas para sacarle la vuelta a la norma. Querían incluir deportes como el ping pong, el ajedrez, o hasta las damas, en medio de una realidad que intentaba sembrar el básket, la gimnasia, el atletismo a nivel nacional.
El INRED tenía como directores al coronel Carlos Cobilich y a Luis Gallegos de la Piniella.
Las federaciones nacionales eran nombradas por el gobierno y si había algo bueno en esa época es que a los malos dirigentes los ponían despedir sin pedirles permiso. Hoy con el consabido proceso democrático y la permanencia de cuatro años (ciclo olímpico), nos hemos hecho de un montón de tipos que han sido la más grande negación. Hay quienes deben aún rendir cuentas de una administración pestilente y llena de inconsistencias. Robos por qué no !!!

Arequipa - Perú 2018

Corporación Deportiva Fénix

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Niní, Mujeres reales!