Columna de Bruno EspositoEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Los periodistas deportivos del país, divididos como nunca, que han formado gremios, subgremios, frentes regionales, provinciales y locales de todo tipo y de distinta naturaleza, ya no tienen la unión y solidez del siglo pasado cuando formábamos en un sólo puño, el Círculo de Periodistas Deportivos del Perú, cuando integrar sus filas no se limitaba sólo a llenar una ficha, sino tener una acreditada y acrisolada continuidad en un medio de comunicación.

En buena cuenta era todo un honor exhibir el carnet del CDPD.

La sede de la vieja institución estaba en el Jirón de la Unión, en el centro de Lima, calle Espaderos, segundo piso. Llegamos allá por el año 69. Nos atendió César Matías, fiscal de la directiva del prestigioso Humberto Martínez Morosini, el popular MM. Matías Pachas nos lanzó una sutil advertencia: "Jovencito, debes tener más que voluntad para ser miembro de esta entidad" me dijo el buen especialista en el mundo tuerca, pidiéndome que contara con un registro de artículos publicados, en ese entonces, mi primer medio, el diario "El Comercio Gráfico".

Las décadas se han ido sucediendo una tras otra y hoy debajo de una piedra encontramos a un "comunicador social" como gran profesional, amén de haberse entregado alegremente la función a una serie de improvisados comentaristas que no son sino ex deportistas convertidos en "periodistas deportivos" con la camiseta de los clubes que defendieron en sus años activos.

Hace unos años escribí en el diario El Comercio un extenso artículo preguntándome que utilidad tendría para muchos jóvenes estudiar en una universidad e institutos, la carrera (es carrera?) de periodista deportivo para que a la hora de hacer una elección, siempre el contratante prefería a aquel que por su recorrido en las canchas le sacaría apreciable ventaja.

O para decirlo en otras palabras. Centavos miserables para los nuevos hombres de prensa y cifras voluminosas para los ex futbolistas de apellidos populares.

Si tuviéramos una organización, una sola, totalmente cohesionada, los verdaderos periodistas deportivos, los antiguos y los nuevos, harían causa común y pondrían las cosas en su sitio. No importaría que las empresas sigan haciendo lo que les viene en gana, pero nuestra posición sería escuchada y respetada. Hoy el gremio vive en medio del abandono y de la indiferencia, pagando sus propios errores.

MAS DE LA PRENSA

 

Me comentan colegas de otras latitudes que la situación es parecida en otras partes, donde, por ejemplo, en Argentina, el comentario está en manos de un numeroso grupo de ex jugadores, incluso seleccionados nacionales, relegando a los formados en una carrera de cuatro años como menos.
Una situación lamentable que no encuentra explicación más allá de querer ganar lectoría y/o sintonía, o lo que sea, para fines sólo comerciales. No existe, señores, ninguna otra argumentación.
Hace 60 años en el Perú las cosas eran tan distintas que nadie podría imaginar a Perico León o Héctor Chumpitaz, distinguidos ex jugadores, comentando el fútbol dejando en el banco a periodistas como Eduardo San Román, Guillermo Alcántara, Javier Rojas, Roberto Salinas, por citar algunos colegas.
Presumo que, en aquel entonces, el Circulo de Periodistas Deportivos del Perú se habría dirigido a la Federación de Periodistas del Perú para demandar su intervención y propiciar impedimento frente a ese abuso sin sentido, burlándose de los derechos de la prensa nacional.
Además, lo más grave, dándole cabida a personas que no tienen nada que ver con la naturaleza de la función comunicadora, porque lo que buscan es tomar el lugar de nuevos periodistas que luego de su formación profesional, comenzarían a ser protagonistas de la información y el comentario.
Esto ha ido "in crescendo" sin pausa. Cada día es más grande, y los más connotados eventos no dejan de contar con varios o muchos. Por añadidura, son bien ubicados apoltronados en el set televisivo mientras que los jóvenes deben pagar derecho de piso "corriendo toda la cancha", haciendo labor de campo, reporteros de vestuarios, es decir, comiéndose la parte gruesa de la chamba. Para eso sí son útiles, no señores empresarios?
Estamos en camino sin retorno. Esta situación no la para ya nadie porque se trata de un espiral que no tiene forma de ser detenida. A nadie le interesa que eso ocurra, principalmente, a los medios de comunicación que se regocijan dándole cabida a personas que bien podrían dirigir academias, equipos de fútbol, o estar al cuidado de sus nietos y ahijados.

 

Corporación Deportiva Fénix

baires2018

Niní, Mujeres reales!