Columna de Bruno EspositoEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

A propósito de los cuestionados arbitrajes que nunca terminan por complacer a la afición, mucho menos a los dirigentes de los clubes en nuestro país y por cierto en todo el mundo, me viene a la memoria lo que se vivía hace medio siglo o algo más cuando el referato incipiente era incapaz de atender la demanda del campeonato local llamado "Selección y Competencia" y que integraba en una liga 10 equipos todos de la capital y del Callao.
Así en la década del 60 estaban en lisa Universitario, Alianza Lima, Sport Boys, Sporting Tabaco luego Sporting Cristal, Deportivo Municipal, los desaparecidos Atlético Chalaco, Centro Iqueño, Ciclista Lima, Mariscal Sucre, Mariscal Castilla, KDT Nacional, Defensor Lima, entre otros. La mecánica del torneo era muy simple, había un campeón y el último descendía a la segunda división. Lo reemplazaba el ganador del torneo de ascenso.
Como se trataba de fortalecer el fútbol peruano desde el año 66 se abrió la participación de clubes provincianos, apareciendo el Torneo Descentralizado que en un primer momento tuvo catorce equipos, incluyendo a Alfonso Ugarte de Chiclín (Trujillo), Atlético Grau de Piura, Octavio Espinosa de Ica y FC Melgar de Arequipa.
Ya en ese época contábamos con una lista breve pero bastante sólida de jueces caso Alberto Tejada, Pedro Falcón y Arturo Yamasaki que lograron ser los referentes del momento. Yamasaki dirigió el mundial de Méjico el año 70 y se quedó allí como instructor FIFA hasta los últimos días de su sensible fallecimiento.
Ellos habían visto pasar por nuestras canchas a árbitros europeos, todo un lujo para la época, llegados al Perú contratados por la antigua Asociación Nacional de Fútbol Amateur, luego Asociación Deportiva de Fútbol Profesional, y cuyos nombres están grabados en los memoriosos de la época.
Así recordamos a Fritz Mayer de nacionalidad austríaca, el larguirucho Erwin Heager y el italiano Diego Di Leo, que cada quien a su estilo, marcaron una suerte de escuela en el referato nacional. En ese entonces los soplapitos vestían de uniforme negro, como es de advertir no existían las tarjetas, y cuando se trataba de una expulsión el rigor de estos señores era implacable, porque al fin de cuentas no pesaban las camisetas de los equipos que estaban en el verde gramado.
Heager tenía una particularidad. Cuando debía echar a algún jugador, lo tomaba del brazo y a paso ligero lo sacaba de la cancha. Ya el público sabía cuando decretaba la salida de algún faltoso. No fallaba en sus gestos, aunque fuera una expulsión absurda y exagerada.
Como no recordar a aquellos personajes, impartiendo justicia en el fútbol nacional, haciendo gala de energía y autoridad dejando una rica historia que las nuevas generaciones no tienen la menor idea. Lamentamos que haya muy poca bibliografía de esas épocas.

 

 

Arequipa - Perú 2018

Corporación Deportiva Fénix

baires2018

Niní, Mujeres reales!