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La conquista alcanzada por el basquetbol paraguayo en Cochabamba (medalla de oro inédita en los Juegos de ODESUR), no se puede definir sino en su justa medida, que es la de hazaña, gesta inédita e histórica.

Desde 1994 cuando el entonces presidente de la Confederación Paraguaya de Basquetbol, Osvaldo Dominguez Dibb, planteó a FIBA la realización de un certamen sudamericano experimental con atletas con limite de altura de 1 metro 95, no se habia alcanzado a nivel de mayores un triunfo sobre una selección argentina adulta. Aquella vez, en similares circunstancias a lo ocurrido en la final sudamericana femenina de 1962 con el doble histórico de Edith Nunes en el Comuneros, ya desaparecido el mitico escenario, perdíamos en el Luis Oscar Giagni de Sol de América, por un simple de diferencia frente a Argentina cuando en las postrimerías del encuentro, el pilarense Carlos Cabral (hoy director de Jubilaciones de IPS) anotó un doble agónico que nos dió la victoria.

En las redes sociales, hoy enorme caja de resonancia en el mundo de las comunicaciones, con el gran riesgo de informes falsos y juicios de valor equivocados, se llegó a menoscabar el triunfo guaraní. Incluso alguna vana excusa de usuarios del hermano vecino pais, argumentaron que no fue la mejor selección la que Argentina envió a Cochabamba 2018, sino un equipo joven para foguearlo.

A la hora de las derrotas vienen los justificativos. Paraguay no tiene la culpa que la Confederación del pais vecino haya decidido lo que dispuso, que a la postre no es argumento válido para evaluar la dimensión gigantesca del logro guarani.

Si perdiamos, nosotros tambien podiamos esgrimir razones y estas sí, mas que justicadas como decir que no fueron varios jugadores que por sus méritos merecerían estar en esta selección como un gigante de más de 2 metros (Guillermo Araujo) un MVP de ultimos torneos mayores (Ramón Bebencho Sanchez) y que hace tiempo ya no juega el mejor de la historia Javier Martinez. Tambien que tuvimos apenas una semana de praparación y que Cristian Viveros se hizo cargo de la dirección técnica sobre la hora. Por donde se le mire, este titulo de ODESUR es inédito, histórico y memorable.

Es el primero de rango olimpico de la historia del deporte del cesto paraguayo si bien ya se tuvo plata dos veces en masculino (1978 La Paz y 1982 Rosario) y un bronce femenino este mismo año, orillando podio en la modalidad de 3x3 de damas. Es el 2o titulo continental adulto del baloncesto paraguayo y se gestó despues de 63 años (antecedente, Cucuta 1955). Se puede tambien decir que ni Argentina ni cualquiera de los otros 12 paises que participan en ODESUR (si bien solo cinco concurrieron este año en la disciplina), sufrió tanto atropello como el basquetbol paraguayo, despojado de una CASA PROPIA sin compensación ni resarcimiento hasta hoy pese a dos fallos favorables de la Corte Suprema de Justicia, al punto que esta seleccion CAMPEONA DE ODESUR, no sabia donde iba a practicar cada dia, porque no tuvo ni cancha para entrenar.

Solo con temple, valentía, perseverancia, amor propio, se puede luchar contra tantas adversidades. Y si Argentina envio chicos U18, hay profesionales entre ellos y en un nivel de competitividad años luz superior al nuestro.

Que no se menosprecie por favor, esto que merece el calificativo HAZAÑA y no otro. No busquemos la quinta pata al gato, que solo tiene cuatro. Quienes justifican una derrota porque fueron jovenes deben saber tambien estos antecedentes antes de menoscabar un CICLOPEO esfuerzo para ubicar otra vez al basquetbol paraguayo donde merece estar, NO por merito del Estado, el gobierno nacional o la Comuna plenamente insensibles, sino por sus propios valores y merecimientos.

Corporación Deportiva Fénix

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Niní, Mujeres reales!