juopicAsí como es un error muy popular asumir que la famosa cita de "Ladran Sancho, es señal que cabalgamos" perteneció a Don Quijote de la Mancha, o a alguna obra del célebre novelista y poeta español Miguel de Cervantes, también lo sería asumir que el contexto de dicha cita vaya acorde con la actual catarata de comentarios que hacen referencia al Básquetbol Paraguayo, que hoy se encuentra desarrollando la definición de su Torneo Apertura 2017 a nivel Metropolitano Masculino, entre los conjuntos de Olimpia y Libertad.

Este jueves vivimos el juego 2 de la Serie Final del Apertura Basquetero, donde un Libertad bien afinado superó 99-90 al poderoso Olimpia, que a su vez había ganado el primer partido 105-78. Esta situación, obliga a la definición del título en un tercer y último juego por el Certamen, que se estaría disputando el jueves 13, y no el lunes 10 de julio, como en un principio estuvo programado.

Apenas culminado el encuentro, salieron a la luz todo tipo de comentarios que ni rozan lo deportivo, enfocando cada una de las cámaras y luces, no en los grandes atletas, que deberían ser los protagonistas de este gran espectáculo, sino en el comportamiento de dirigentes y algunos fanáticos no tan adecuados al ideal de un hermoso deporte como lo es el Básquetbol. En teoría el Básquetbol Paraguayo, hoy está en boca de todos. Las Redes sociales y medios de comunicación no se cansan de hablar al respecto, pero no es exactamente de Básquetbol lo que se habla. Se comenta: o el hecho de que un directivo arrojó una botella a la pista y fue sorprendido por las cámaras de la TV que atestiguan tal situación y luego pidió disculpas justificando o no su actuar; o también que el karaku de los comentarios se centra en las agresiones que se vivieron en el León Condou este jueves, apenas culminado el encuentro deportivo.

Muy aislados quedaron los comentarios como la gran noche que tuvo el paraguayo Ramón "Bebencho" Sánchez quien fue el máximo encestador del juego, o la efectividad del trabajo defensivo de Libertad, como la eficacia de sus tiros en la línea de tres puntos, o como se le cerró el aro a algunos jugadores de Olimpia, o el protagonismo intacto del norteamericano McCullough en Olimpia, o la presencia de Javier Martínez(considerado por muchos como el mejor basquetbolista paraguayo de todos los tiempos) o los balones perdidos que fueron más que de costumbre en el franjeado, y situaciones salidas del enfoque o concentración, que terminaron por dejar como ganador del encuentro al gumarelo, en un juego muy distinto al primer enfrentamiento final donde Olimpia fue claro dominador de las acciones.

Las imágenes, noticias, comentarios, opiniones y repercusiones en general, se enfocaron en un circo mediático que además de manchar a la esencia deportiva y al gran nivel de juego con tantas figuras de calibre internacional en nuestro medio, se robaron el espectáculo para ellos solos. El fanatismo ciego de quienes no tienen el mayor interés en lo deportivo, pudo más que todo el trabajo y esfuerzo que realizaron los verdaderos protagonistas que hoy están luchando por ser campeones. Eso duele, y mucho. Jugadores, cuerpo técnico, dirigentes, familias y todas las personas que estuvieron a lo largo de la temporada haciendo lo que esté a su alcance, dando lo mejor de sí mismos para lograr una superación deportiva, quedaron en el ninguneo absoluto de nuestros medios y comentarios por hechos que deberían quedar condenados en el olvido, tras acciones que puedan dar garantía de que no vuelvan a suceder.

Ya hubo antes un gran eco por una regulación en el Sistema de Competencias que ya regía desde hace varios años, pero debido a que uno de los equipos contrató más jugadores considerados de nivel internacional, de los que se permite por partido, el desenfreno mediático arrolló con todo tipo de polémicas al respecto. Sobre ese punto, no ocurrió otra cosa que un equipo decidió que no bastaba con los internacionales que ya tenía, contrató a más, y esto obligó a que según criterio del entrenador, uno de ellos tenga que descansar por cada partido. Que la reglamentación sea o no ideal para todos, es otra cosa, y tiene sus tiempos y medios, ya que una vez que se ponen de acuerdo a nivel dirigencial, no hay más que hacer que aceptar y cumplir lo reglamentado para cada certamen.

El Básquetbol Paraguayo no está pasando de lo mejor como se puede pintarlo por los jugadores que se ven en estos juegos finales. La Confederación Paraguaya de Básquetbol ni tiene casa propia y anda deambulando hace más de 39 años tras el escandaloso despojo del Estadio Comuneros y sus instalaciones, por parte del estado paraguayo, que tras dos fallos de la justicia que resolvieron que la Municipalidad de Asunción debe resarcir los daños económicos a la entidad basquetera, sigue todo en el opareí, en el ñembotavy.

Cada vez hay menos equipos compitiendo en la Primera División, y desde el año pasado siquiera hay uno en la Categoría de Ascenso, porque ni se jugó tal categoría. Por qué? Que es lo que pasó? o Sigue Pasando? Interrogantes que poseen una y mil versiones o hipótesis que vamos a dejar para otra ocasión.

En una suerte de manotazo de quien estuviera por ahogarse, dentro de una difícil situación económica en que se vió la CPB al inicio de este 2017, la misma extendió a 3 el cupo de internacionales en nuestra liga, que hoy aportaron mayor atención y espectáculo en nuestras canchas. Esto también generó criterios opuestos, ya que están quienes consideran una gran acertada por el gran espectáculo que se ve tras cada juego; así como están los que opinan que con más extranjeros se está dando la espalda a valores locales que quizás hubieran llegado a consolidarse cómo deportistas de gran futuro, y luego tener más opciones para defender nuestra Selección Nacional. Tampoco vamos a escarbar dentro de estas líneas al respecto, porque no es la idea central de ésta opinión.

La idea central trata de que nos parece fantástico de que el Básquetbol Paraguayo esté en boca de todos, pero es desalentador que de lo que tanto se hable no sea realmente de Básquetbol, sino de situaciones ajenas a lo deportivo. Y cómo no podemos confirmar que estamos en el mejor camino, tampoco podemos aplicar la cita de "Ladran Sancho, es señal que cabalgamos", pero podemos modificarla en otra: "Ladran Sancho, pero no porque cabalgamos".

Le queda un juego más al Apertura 2017 de nuestro tan manoseado Básquetbol, y esperemos que gane el mejor y no tengamos que volver a hablar de actos bochornozos por sobre lo deportivo. Quizás no seamos muchos quienes sigamos teniendo fé de que volverán tiempos mejores, donde realmente GANE EL BASQUETBOL en nuestro país, pero sigue habiendo gente con esa fé. Como las brujas en las que no creo, pero de que las hay, las hay.

 

Corporación Deportiva Fénix

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