opinion2Asunción vive otro gran acontecimiento internacional en el balonmano: el panamericano junior U21 masculino, que otorga tres plazas para el mundial de Argelia.

Es un evento de enorme trascendencia, como nunca antes se vivió en el pais. Pero la respuesta de la afición ha sido más que discreta, al punto que motivó un comentario sumamente doloroso expresado por el titular de la Confederación Paraguaya de Handball, Nelson Osorio, impregnada de la impotencia de quien no puede digerir tan desagradable indiferencia.

El dirigente escribió en la red social Facebook entre otras cosas: "Hoy puedo decir que dos sentimientos me inundan: el primero, la felicidad de ver a mi pais en una selección defendiendo los hermosos colores que nos caracterizan ante un rival que en esta categoria no conseguiamos una victoria hace muchos años y demostrar que el handball masculino está en alza y que ésto va a seguir creciendo; lo segundo, la decepción y la impotencia del poco apoyo del publico paraguayo que no valora el sacrificio que se realizar al traer un torneo de esta magnitud a nuestro pais y a tan cerca de nuestras casas; un publico que no se da cuenta en que posición hoy por hoy está ubicado el handball paraguayo en América y en todo el mundo".

Remarca así mismo que Paraguay es el unico pais que en menos de medio año ha realizado la friolera de siete torneos internacionales (tres de ellos, como el actual, clasificatorios para mundiales). 

Años atrás, analizando la realidad del deporte paraguayo, colegimos que nuestro pais tenía los deportistas que no merecia. Hoy con pesar igualmente extraemos la conclusión que estos actuales deportistas paraguayos, tampoco tienen el publico que ameritan. Aquella vieja frase surgió en tiempos en el que el Estado hacía oidos sordos al esfuerzo de la abnegada dirigencia deportiva nacional y asestaba en cambio golpes arteros a la misma, como el incalificable despojo del estadio Comuneros, deuda aún pendiente e incluso acrecentada en el dia de hoy, cuando al menos ofrece un respaldo logistico absolutamente insuficiente pero apoyo al fin.

En cambio salta otra realidad negativa, que no se daba en otros tiempos: la escasa asistencia de espectadores, que no se identifican con la dedicación de la siempre sacrificada clase directriz. 

Razones hay, que no vienen al caso puntualizar en este momento y que incluso rebasan la frontera de lo estrictamente deportivo.

Pero duele notar el desaliento - justificado por otra parte - que genera esta cruda realidad en dirigentes que como los del handbol, no han escatimado esfuerzos y valientemente se han embarcado en un operativo tan ambicioso como el que emprenden, que merece ser reconocido pero sobre todo acompañado.

En esta tarea, hacia quienes magnifican su carácter de orientadores de la actividad del músculo, llegue al menos la voz de aliento que se merecen, cuando luchan contra viento y marea. Su éxito será más sabroso al ser más costoso.

 

Corporación Deportiva Fénix

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