Opinión

Mar13Nov 2018
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Columna de Bruno EspositoEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Corría el año 73 y acabábamos de ser excluídos del Mundial de Alemania cuando Perú, recordemos, fue eliminado por Chile en partido extra en Montevideo. Como no tener presente la mala actuación del novel arquero Manuel "Chicho" Uribe. Atajaba en el nuevo millonario el Defensor Lima y recibió la confianza del entrenador uruguayo Roberto Scarone. En general el equipo defraudó luego de haber caído en Santiago ante el once mapochino.
En ese encuentro en el Nacional de Ñuñoa, Scarone había hecho un temerario cambio sacando al Nene Cubillas para el segundo tiempo ingresando el zaguero José Fernández. Lo cierto es que el cotejo tradujo una derrota inapelable de 2 a 0.
De vuelta a Lima desde el Centenario, se sintieron los estragos del fracaso vía la pérdida de concurrencia al Descentralizado, el certamen había dejado de ser el Torneo de Selección y Competencia desde los años 50. La afición se alejó de los estadios pues su única arma para expresar su desconsuelo era no acercarse a los campos de juego.
Frente a un escenario que se repetía domingo tras domingo, Augusto Moral Silva Santisteban, dirigente inteligente y sagaz, ocupaba la presidencia de la Asociación Deportiva de Fútbol Profesional. Entrevistado por el firmante de esta columna, Augusto lanzó una propuesta que resultaba un golpe bajo a los medios de comunicación electrónicos y principalmente, a la libertad comercial de ofrecer la mejor programación a sus televidentes.
De qué se trataba ? Ni más ni menos. Dictar una norma para que la televisión no transmitiera en los mismos horarios del campeonato local, los mejores torneos del fútbol mundial, caso Italia, Alemania, Argentina, Brasil, entre otros, al margen de la Copa Libertadores de América y muchos más.
Esa iniciativa jamás prosperó, no pasó además de ser una anécdota de Moral como titular de los equipos que militaban en el fútbol rentado. Sin embargo es justo reconocer que la gente demoró en volver a las canchas en forma sugerente.
El tema de impedir la transmisión en directo de los grandes espectáculos deportivos ni siquiera fue planteado por la dictadura de entonces. Es de imaginarnos que jamás podríamos haber pensado en una cosa así, acaso con el solo propósito de favorecer a un gremio exclusivo de clubes profesionales, para proteger y mejorar sus ingresos. Que se pretendía, preguntamos, que el Estado dicte una norma con nombre propio. Hoy eso sería inviable y hasta inconstitucional.
Temas de la época, propuestas que lindan con lo absurdo, en un momento de respeto de las instituciones democráticas y la división de poderes como lo que se vive en el país, promover disposiciones para amparar a determinados grupos sería suicida. Eso jamás.

 

 

Mar13Nov 2018
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El Gobierno Militar (dictatorial puede ser el término más adecuado) encabezado por el general EP Juan Velasco Alvarado decidió allá por la década del 70 intervenir también el deporte del país. Es decir, no había actividad que Velasco no tocara. En el Perú estábamos urgidos de cambios de nuestra legislación para hacer que los clubes de fútbol fueran realmente instituciones y no equipitos de barrio, amén de impulsar el deporte amateur que ya en aquel entonces exhibía algunos tibios y primerizos resultados, por ejemplo, en el voley femenino dirigido por el japonés Akira Kato Tanabe.
Teníamos los organismos responsables caso Federación Peruana de Fútbol y la Asociación Deportiva de Fútbol Profesional que reunía a los clubes que jugaban en la época un descentralizado incipiente impulsado por el chinchano Victor Nagaro Bianchi a través de la llamativa Copa Perú. Otto Eléspuru, militar de baja estatura, se convirtió en el Ministro de Educación del régimen velasquista y nombró al primer jefe del INRED, cuyo creador jubiló al Comité Nacional del Deporte. Hablamos del ingeniero Guillermo Toro Lira, un ex basketbolista y que se convirtió en defensor de las ideas trasnochadas del dictador de turno.
Pocos años después Toro Lira fue reemplazado por el empresario Luciano Cúneo que pretendió organizar los Juegos Bolivarianos de 1973 pero no contó con el apoyo de las autoridades de turno. Cúneo era un hombre adinerado, muy vinculado al fútbol profesional y en particular al Defensor Lima de Luis Banchero Rossi.
Lo más llamativo fue que se pensó revolucionar (palabra preferida de JVA) el fútbol profesional obligando a los clubes que tuvieran cuadro deportes, obviamente, tres más después del fútbol. Sin recursos económicos, salvo Sporting Cristal y Defensor Lima financiados por empresas comerciales, y Universitario con Alianza Lima poseedores de un caudal de seguidores, era muy difícil pretender que el abanico de posibilidades se abriera.
Los equipos profesionales tuvieron ideas cómicas para sacarle la vuelta a la norma. Querían incluir deportes como el ping pong, el ajedrez, o hasta las damas, en medio de una realidad que intentaba sembrar el básket, la gimnasia, el atletismo a nivel nacional.
El INRED tenía como directores al coronel Carlos Cobilich y a Luis Gallegos de la Piniella.
Las federaciones nacionales eran nombradas por el gobierno y si había algo bueno en esa época es que a los malos dirigentes los ponían despedir sin pedirles permiso. Hoy con el consabido proceso democrático y la permanencia de cuatro años (ciclo olímpico), nos hemos hecho de un montón de tipos que han sido la más grande negación. Hay quienes deben aún rendir cuentas de una administración pestilente y llena de inconsistencias. Robos por qué no !!!

Lun12Nov 2018
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Sport Boys parece finalmente salvado del descenso en el campeonato descentralizado luego de su inobjetable triunfo de este sábado por 3 a 1 ante los huaracinos de Sport Rosario, que deberá acompañar a la segunda división a Comerciantes Unidos de Cutervo, por lo tanto, militar el año 2019 en la categoría inmediata inferior del fútbol peruano.
Satisfacción a la hora undécima entre la gente rosada porque el torneo le ha sido muy esquivo, en honor a la verdad nunca llegó a ser protagonista de la temporada y se debió conformar con ser uno más. Se codeó desde las primeras fechas con los coleros y cuando pretendió despertar tenía un panorama desolador al frente.
Hay algunas conclusiones que no debemos perder de vista, porque hablar del Boys es hablar de un club señero, con historia y tradición, con títulos que se han dado a lo largo de su existencia en el círculo rentado del balompié profesional.
Boys no puede estar preocupado de formar un equipo sólo para salvar la categoría. Muchas contrataciones (una vez más) en el año que termina, cinco entrenadores (?) y un buen número de jugadores con experiencia que no aportaron, más bien originaron una sangría cuyas consecuencias se seguirán viendo en los próximos meses, o no sabemos cuanto tiempo más. Planillas postergadas y acumulación de deudas no es un síntoma de una conducción sana.
Por encima de ello se repite una verdad que muchos se resisten a aceptar.
Y pasa por la poca respuesta de la afición que sólo se hace presente en los grandes partidos o, en el peor de los casos, cuando el equipo está en cuidados intensivos.
Hace sólo algunas semanas, Boys jugó en el Nacional con Universitario y recaudó más de 700 mil soles, cifra superior a los 200 mil dólares. Pocos equipos pueden exhibir una taquilla tan gratificante. Este sábado se presentó en el Miguel Grau del Callao donde hubo no menos de 7 mil espectadores, posiblemente la mejor asistencia de los últimos meses jugando de local.
Se ha roto esa ligazón entre los hinchas y el primer equipo, nos preguntamos ?
Qué puede estar sucediendo cuando el equipo lo que demanda es el apoyo de sus seguidores.
Habrá algún día un movimiento para que el hincha sea aportante, para que no esté esperando que le pasen un boleto y entre al estadio sin pagar.
¡Vamos ya es hora de cambiar!

Corporación Deportiva Fénix

baires2018

Niní, Mujeres reales!